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jueves, 16 de febrero de 2017

HERRAMIENTA EMOCIONAL: EL ESPEJO

Había una vez un espejo mágico. Una vez más dedico un post a la imagen especular.  En las primeras etapas del desarrollo emocional del niño desempeña un papel vital el ambiente, y en él se encuentran los espejos.
La actividad de hoy la sitúo en P-3. Una edad temprana en la que presuntamente ya han tenido la experiencia de adquirir la unidad de su YO. La experiencia tridimensional de ver su cuerpo suele situarse entre los 6 y 18 meses según el psicoanalista Lacan. En ese momento vital, el bebe estalla de jubilo al encontrar su reflejo. El espejo se convierte en algo estructurante que le ayudará a convertirse en sujeto. La ayuda del otro también intervendrá decisivamente en este proceso de reconocerse como una persona autónoma.
 
Aunque Lacan marca este momento (el estadio del espejo) de enamoramiento y de alegría, no todos los autores lo describen así. Es más,hay teories que apuntan que el niño teme los efectos de encontrarse ya que eso lo convierte en un objeto entre otros, tiñéndose la experiencia del color de la castración.
 
En el trabajo emocional la conexión con la identidad es fundamental. En la medida en que los acompañemos a sentir (con sus sentidos de manera plena), a experimentarse, a cuestionarse, a vivir sus emociones como propias.. les estamos dando herramientas para hacer su camino más importante, hacía su centro. Acogerlos y proporcionarles esa mirada cálida y segura les permitirá dulcificar sus procesos vitales y sin duda, aunque los efectos no son inmediatos, les ofrecerá posibilidades.Es cuestión de tiempos y ritmos. Poner a su alcance pequeños o grandes imputs reconstituyentes que quedaran gravados en sus redes neuronales será una buena aportación a su crecimiento personal.
 
Las premisas de la actividad eran sencillas. "Esta soy yo", la adulta que se mira al espejo, se habla, se ve, se siente. Y con esa imagen les apelaba para que ellos se nombraran y jugaran a ser..
Luego en la intimidad, con el espejo y una pizarra les tocaba exponerse. Cada uno como tal, una cara roja curiosamente de un niño que suele estar enfadado, una tez seria  o simplemente unas trazos traviesos reflejados son algunos ejemplos que adjunto en este post. No siempre, el encuentro es gratificante para ellos. A veces, simplemente, se sienten un tanto cohibidos o invadidos por una imagen con la que se tendran que identificar toda su vida. Es un juego nada más.



 

 


Abrazos de colorines y achuchones de purpurina.

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